Si tu piel se enrojece
fácilmente, experimentas bultitos o brotes que nunca tienen fin,
puede que estés lidiando con acné, rosácea o ambas a la vez.
El acné y la rosácea son
problemas cutáneos que pueden parecer similares, pero son diferentes y
tienen cuidados distintos.
¡No te preocupes! Hoy vamos a
ayudarte a entender mejor tu piel y darte algunas recomendaciones para manejar
ambos problemas cutáneos de la mejor forma posible.
¿Qué es el Acné?
El acné es un problema
inflamatorio de la piel que muchas personas sufren, siendo más común en la
adolescencia. Aun así, si presentas problemas de salud, como hormonales, es
común que el acné persista en la edad adulta.
El acné se produce cuando los
poros de la piel se obstruyen con sebo, células muertas y bacterias,
lo que provoca granos, puntos negros, espinillas e incluso quistes.
Por ello, es un problema más
frecuente en pieles grasas y se ve agravado por factores hormonales,
estrés y el uso de productos comedogénicos que bloquean los poros.
Además, el acné puede estar
presente en otras partes del cuerpo, como la cara, pecho y espalda.
Tip vital para el Acné
Si tu piel tiene tendencia a
sufrir de acné, es importante que optes por productos no comedogénicos,
que no obstruyan los poros, y mantener una rutina de cuidado de la piel
adecuada que incluya limpieza suave y tratamientos que controlen la
producción de grasa y bacterias.
¿Qué es la Rosácea?
La rosácea es una enfermedad
inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente a adultos.
Los síntomas son enrojecimiento
(principalmente en mejillas y nariz, aunque puede extenderse a más zonas del
rostro), vasos sanguíneos visibles, inflamación y, en ocasiones, pequeños
bultitos o pústulas, lo que muchos confunden por acné.
Sin embargo, a diferencia del
acné, la rosácea no está relacionada con la obstrucción de los poros ni con
las bacterias, sino que los desencadenantes son distintas:
- Calor.
- Estrés.
- Ciertos alimentos como comida picante.
- Alcohol.
- Sol.
Las pieles con rosácea son sensibles
y se irritan fácilmente, por lo que requieren productos suaves y
específicos para calmar la piel y reducir la inflamación.
¿Cómo sabes si sufro de Acné o
Rosácea?
Aunque ambas afecciones parecen
similares, hay algunas diferencias clave que te ayudarán a identificarlas:
- Ubicación: El acné puede aparecer en cualquier
parte del rostro y el cuerpo, mientras que la rosácea tiende a afectar
sólo a la parte central del rostro.
- Enrojecimiento: Si tu piel está
permanentemente enrojecida o notas que se te sonroja con facilidad,
podrías estar lidiando con rosácea. El acné sólo muestra enrojecimiento
alrededor de las lesiones inflamatorias (es decir, acné). Si experimentas
enrojecimiento donde no hay acné, es rosácea.
- Tipo de lesiones: El acné se caracteriza por
puntos negros, espinillas y granos, mientras que la rosácea se manifiesta
principalmente con enrojecimiento difuso y pequeños bultitos sin cabeza
blanca.
- Sensibilidad: Si sientes que tu piel se irrita
fácilmente o se inflama ante el calor, el alcohol o alimentos picantes, es
probable que tengas rosácea.
El mejor consejo que podemos
darte es que, en caso de duda, consultes al dermatólogo, le cuentes tus
síntomas y que examine con detenimiento tu piel.
¿Puedo tener Acné y Rosácea?
¡Es totalmente posible!
Hay personas que sufren ambas
afecciones, lo que dificulta mucho la situación.
Al tener ambas afecciones, es
crucial elegir productos que no empeoren ninguno de los dos problemas.
En este caso, una rutina de skincare suave y calmantes, con
productos no comedogénicos (te recomendamos que uses ComedoCheck) y un
tratamiento para ambas afecciones, es la clave.
Recomendaciones de Cuidado
Facial para piel con Acné y Rosácea
Si sufres de ambas afecciones
cutánea, ¡no te preocupes! Aquí te dejamos algunos consejos para que puedas
manejar tu piel de manera efectiva:
1. Limpieza suave
Usa limpiadores de base acuosa y
con surfactantes respetuosos con la piel.
Es vital que no uses productos
agresivos que empeoren la rosácea.
2. Hidratación
Aunque tengas piel grasa y acné,
es vital la hidratación, ya que este tipo de pieles sufren de pérdida de
agua transepidérmica.
Usa cremas no comedogénicas de
textura muy fluida para no obstruir los poros, y observa que en su fórmula
usan ingredientes calmantes como niacinamida o centella asiática.
Además, busca que esté
especificada para piel sensible.
3. Protección solar
El sol puede empeorar tanto el
acné como la rosácea. Usa protección solar mineral, ya que es menos
irritante que aquellos que emplean filtros solares químicos.
Además, asegúrate de que sean no
comedogénicos y de textura fluida.
4. Tratamiento específico
Si sufres ambos problemas
cutáneos, el tratamiento ideal para ti es el Ácido Azelaico, ya que tiene
propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y alivia el enrojecimiento,
además de ser uno de los tratamientos cutáneos más suave.
Otros productos que te ayudará es
el Ácido Hipocloroso, ya que es una molécula que producimos naturalmente por
nuestro sistema inmune y tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias.
Te recomendamos usar 2 veces a la
semana nuestra mascara facial de Caléndula que es descongestiva, justo
lo que necesitas para calmar una piel delicada como la tuya.
5. Evita desencadenantes
Es importante que identifiques
aquello que suele causarte rosácea y evitarlo, como es el caso del
alcohol, alimentos picantes o los cambios bruscos de temperatura.
Que el Acné y la Rosácea no te
amarguen
Con una rutina de cuidado
facial adecuado, el uso de productos cosméticos no comedogénicos y
la ayuda de un buen dermatólogo, puedes controlar tanto el acné como la
rosácea, ¡y lograr una piel más sana!