El DLM es una técnica terapéutica que consiste en leves masajes sobre la piel. No solamente es beneficioso estéticamente sino también para nuestra salud. Con estos masajes ayudamos a la eliminación de toxinas, mejoramos la circulación y oxigenación celular, reducimos la inflamación y regulamos el tono muscular, liberamos estrés al relajar los músculos faciales y mejoramos la elasticidad de la piel y así el aspecto, además de reducir la celulitis y las marcas de acné.
Al igual que todo masaje, este debe ser placentero e indoloro, por eso tenemos que ser gentiles con nuestra piel ¡es la única que tenemos!. Acuérdate que la piel de nuestra cara es de las más finas de nuestro cuerpo, sobre todo la del área de las ojeras. Al realizarse el masaje linfático facial no solamente estamos desarrollando acciones antienvejecimiento sino que también ayudamos a mejorar la circulación, oxigenación de tejidos y reforzamos nuestro sistema inmune. Es un win-win. Además, como todo masaje, este ayuda a la relajación muscular de la cara reduciendo arrugas y aliviando el estrés.
¿Qué tener en cuenta antes de empezar el drenaje linfático facial?
¿Cuándo y cómo realizar el DLM?
Lo mejor es hacerlo en el momento que estamos aplicando nuestra rutina de skincare, tomarnos un tiempo para nosotras y relajarnos.
Primero y muy importante: ¡tener la piel limpia! sobre todo si tenemos acné, no queremos que esas bacterias se esparzan por todo nuestro rostro.
Segundo, empezamos aplicando nuestro sérum o crema hidratante, así ayudamos a que penetre mejor en los poros y obtener mejores resultados, aunque esto no es estrictamente necesario, también podemos hacer el DLM sin ningún producto.
Comenzamos con la frente, realizando movimientos hacia arriba y hacia afuera con los dedos, Face Roller o el Gua Sha, que gracias a su gran precisión y sus bordes lisos nos ayuda a ejercer un poco más de presión en áreas específicas. Recuerda realizar este procedimiento lentamente, siendo gentil ¡NO debemos sentir dolor!. Luego vamos a ir al área más sensible de todas: las ojeras. Con el extremo pequeño del Face Roller, o nuestros dedos anulares (los que tienen menos fuerza) vamos a realizar movimientos hacia afuera y ascendentes, haciendo presión muy levemente. Por gravedad y con el pasar de los años, la piel tiende a perder la elasticidad y a “caer”; al ejecutar movimientos ascendentes ayudamos retrasar este envejecimiento natural de la piel, reforzando el efecto lifting, el Gua Sha es una de las herramientas más efectivas para generar este efecto. Luego pasamos a la nariz, realizando los mismos movimientos tensionantes y hacia arriba, pasando por las mejillas. Ya estamos casi terminando, vamos a pasar al mentón y realizamos los mismos movimientos por el contorno de la mandíbula hasta las orejas. Por último vamos al cuello, muchas veces nos olvidamos que también tenemos que darle amor a esta parte del cuerpo, y lo ideal siempre es aplicarle los mismo productos que aplicamos en nuestro rostro. Con mucho cuidado vamos a hacer masajes desde el centro de nuestro cuello hacia afuera y arriba. Estos masajes vamos a repetirlos idealmente una vez al día.